«Los poderosos ya no quieren una jubilación fruto de la solidaridad colectiva»

Declaración de Jacques Rancière realizada el 16 de enero de 2020 ante a los ferroviarios en huelga de la estación de Vaugirard

Si estoy aquí hoy es, por supuesto, para afirmar un apoyo total a una lucha ejemplar. Pero también decir en pocas palabras por qué me parece ejemplar.
He pasado unos cuantos años de mi vida estudiando la historia del movimiento obrero y eso me ha demostrado una cosa esencial: lo que llamamos conquistas sociales es mucho más que los beneficios obtenidos por grupos particulares, era la organización de un mundo colectivo gobernado por la solidaridad.
¿En qué consiste este régimen especial de trabajadores ferroviarios que se nos presenta como un privilegio arcaico? Era un componente de la organización de un mundo común en el que las cosas esenciales para la vida de todos debían ser propiedad de todos. Los ferrocarriles pertenecían a la comunidad. Y esta posesión colectiva también estaba gestionada por un colectivo de trabajadores que se sentían comprometidos hacia dicha comunidad; trabajadores para quienes la jubilación de cada uno era producto de la solidaridad de un colectivo concreto.
Es esta realidad concreta del colectivo solidario aquello que ya no quieren los poderosos en nuestro mundo. Es este edificio lo que se han comprometido a demoler por partes. Lo que no quieren es que haya propiedad colectiva, ni colectivos de trabajadores, ni solidaridad desde abajo. Quieren que no haya otra cosa que individuos que posean su fuerza de trabajo como un pequeño capital que se hace fructificar de alquilarse a los más grandes. Individuos que, al venderse día tras día, acumulan puntos por ellos mismos y solo para ellos mismos, a la espera de un futuro en el que las pensiones ya no se funden en el trabajo sino sobre el capital, es decir, sobre explotación y autoexplotación.
Es por esto que la reforma de pensiones es tan decisiva para ellos; es mucho más que una cuestión concreta de financiación. Es una cuestión de principios. La jubilación es cómo el tiempo de trabajo produce vida y cómo cada uno de nosotros está vinculado a un mundo colectivo. Toda la cuestión consiste en saber qué hace posible este vínculo: la solidaridad o el interés privado. Para nuestros gobernantes, demoler el sistema de pensiones fundado en la lucha colectiva y la organización solidaria es la victoria decisiva. En dos ocasiones ya han dirigido todas sus fuerzas a esta batalla y han perdido. Hoy toca hacer cuanto está en nuestra mano para que pierdan una tercera vez y haga que se les pasen las ganas de esta batalla de una vez por todas.

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